El software de los portátiles, materia de las CCAA

El Gobierno ha repetido hoy en el debate sobre el estado de la nación su intención de dotar a cada alumno de un portátil para su desempeño académico. El pacto con, entre otros, Microsoft, hizo suponer que los portátiles vendrían con Windows instalado. Pues bien, según cuentan en radiocable.com, es cuestión de cada CCAA el software que se instale. El Gobierno sólo exigirá que se posibilite el arranque dual. El ejecutivo ha explicado también que en aquellas comunidades con red educativa en marcha, se usará el sistema de la misma. De aquí en adelante, mi opinión personal[...]

Mi primer viaje de negocios





Suena a persona importante, pero en realidad tengo que explicar que ha sido más bien una decisión de mis jefes en plan "ya que tenemos que ir saquemos a la mascota un rato a que trote por los campos" y yo tan feliz. La verdad es que ahora me siento un poco Mowgli, aceptada como cachorro en una manada extraña...

El destino era el Museo al Aire Libre de Hakone (en inglés The Hakone Open Air Museum, aunque la traducción no tiene mucho que ver con el nombre original en japonés), un sitio la verdad muy agradable, porque es un gran parque lleno de esculturas, distintos pabellones e instalaciones donde los niños se lo pasan bomba (y más de un no-tan-niño se ha quedado con las ganas de entrar) rodeado de naturaleza. Hakone es una localidad cercana a Tokio famosa por sus baños termales, para más información la wikipedia nuestra de cada día ---->Hakone.

Últimamente parece que se ha puesto de moda el español en la empresa y quien más y quien menos ha aprendido a chapurrear un par de palabrillas (mi labor en aras de la difusión de la lengua española nunca será bien ponderada), pero una se acaba planteando la pedagogía metodológica de sus estudiantes de español cuando descubre que la palabra preferida por estos en su querida lengua materna es "caca". Todo empezó cuando cierto individuo pretendía decir "estoy cansado" pero se quedó atrancado en la "ca" y acabó por decir muy ufano "estoy caca". La frase tuvo tal éxito que se ha convertido en la palabra estrella de todas las conversaciones y de hecho, en mi oficina ahora cada vez que alguien está ausente comentan alegremente que "está haciendo caca". Mi vida diaria cada vez se acerca más a un capítulo de Chico Terremoto, cuya sabiduría conceptual cada vez me produce mayor admiración visto lo visto...

El momento del pánico llegó cuando el jefazo de turno (también conocido como el estudioso de los súbitos cambios de color en las becarias), ha decidido compartir mi gloriosa aportación a la reunión del otro día con el artista que teníamos citado hoy, ya que parece ser que como cuerpo incasdencente no tengo precio (me pones una pantalla y alumbro una barbaridad). Una ha intentado defenderse como ha podido, con el glorioso resultado de que el veredicto emitido por dicho jefazo con una sonrisa maligna ha sido: "bien, ¿tú no estás aquí para investigar? pues en la reunión del día 1 del mes que viene harás una presentación sobre tu tema de investigación". Ciertamente un discurso académico en japonés honorífico delante de toda la junta de la empresa es la experiencia extrema que mi vida necesita ahora...¡de verdad que mis técnicas de camuflaje cada vez dejan más que desear! Empiezo a entender al coronel Kurtz cuando habla de "¡¡el horror, el horror!!"

Mi primer viaje de negocios





Suena a persona importante, pero en realidad tengo que explicar que ha sido más bien una decisión de mis jefes en plan "ya que tenemos que ir saquemos a la mascota un rato a que trote por los campos" y yo tan feliz. La verdad es que ahora me siento un poco Mowgli, aceptada como cachorro en una manada extraña...

El destino era el Museo al Aire Libre de Hakone (en inglés The Hakone Open Air Museum, aunque la traducción no tiene mucho que ver con el nombre original en japonés), un sitio la verdad muy agradable, porque es un gran parque lleno de esculturas, distintos pabellones e instalaciones donde los niños se lo pasan bomba (y más de un no-tan-niño se ha quedado con las ganas de entrar) rodeado de naturaleza. Hakone es una localidad cercana a Tokio famosa por sus baños termales, para más información la wikipedia nuestra de cada día ---->Hakone.

Últimamente parece que se ha puesto de moda el español en la empresa y quien más y quien menos ha aprendido a chapurrear un par de palabrillas (mi labor en aras de la difusión de la lengua española nunca será bien ponderada), pero una se acaba planteando la pedagogía metodológica de sus estudiantes de español cuando descubre que la palabra preferida por estos en su querida lengua materna es "caca". Todo empezó cuando cierto individuo pretendía decir "estoy cansado" pero se quedó atrancado en la "ca" y acabó por decir muy ufano "estoy caca". La frase tuvo tal éxito que se ha convertido en la palabra estrella de todas las conversaciones y de hecho, en mi oficina ahora cada vez que alguien está ausente comentan alegremente que "está haciendo caca". Mi vida diaria cada vez se acerca más a un capítulo de Chico Terremoto, cuya sabiduría conceptual cada vez me produce mayor admiración visto lo visto...

El momento del pánico llegó cuando el jefazo de turno (también conocido como el estudioso de los súbitos cambios de color en las becarias), ha decidido compartir mi gloriosa aportación a la reunión del otro día con el artista que teníamos citado hoy, ya que parece ser que como cuerpo incasdencente no tengo precio (me pones una pantalla y alumbro una barbaridad). Una ha intentado defenderse como ha podido, con el glorioso resultado de que el veredicto emitido por dicho jefazo con una sonrisa maligna ha sido: "bien, ¿tú no estás aquí para investigar? pues en la reunión del día 1 del mes que viene harás una presentación sobre tu tema de investigación". Ciertamente un discurso académico en japonés honorífico delante de toda la junta de la empresa es la experiencia extrema que mi vida necesita ahora...¡de verdad que mis técnicas de camuflaje cada vez dejan más que desear! Empiezo a entender al coronel Kurtz cuando habla de "¡¡el horror, el horror!!"

Los Mosuo nunca se van de casa de sus padres

Saltando de artículo en artículo en la Wikipedia inglesa (uno de mis pasatiempos favoritos), he dado con una etnia muy original de China: los Mosuo y, aunque no voy a aportar nada que no haya aprendido allí (por lo que recomiendo al verdaderamente interesado no perder el tiempo aquí y pasarse al artículo citado), sí [...]

True Blog Never Dies


Puede que las señales fueran inciertas, pero al final sabéis que cual camión del tapicero en domingo de resaca, al final siempre acabo volviendo al redil.

Hoy hace exactamente un mes que aterricé de vuelta en el País de las Maravillas y desmintiendo aquello (una vez más) de que segundas partes nunca fueron buenas, la verdad es que hasta ahora la experiencia está siendo tan extenuante como increíble. No se pierdan las nuevas aventuras y desventuras de la becaria guiri más dicharachera, próximamente en sus pantallas...

Autopromociones aparte, os pongo un poco al día: sé que como siempre había prometido actualizar antes, pero las estupendas jornadas de 12 horas diarias (de media que no máximo) que gastamos últimamente en mi empresa dejan pocas ganas de vivir y menos de escribir, aunque estés deseando compartir tu dosis diaria de surrealismo con otro ser humano.

Mi estatus en la empresa se ha visto ligeramente modificado y he pasado del "nivel mascota" al "nivel niña", por algo se empieza ¿no? Es por esto que el otro día me llevaron a la primera reunión oficial de la junta de la empresa.

Cuando llegué a la sala de juntas, algunas sonrisas de simpatía, algunas cejas enarcadas en plan "¿quién ha dejado entrar al perro?", mientras que otros simplemente me ignoraron (y es que la práctica de la indiferencia es un arte pero que muy japonés). Yo allí en mi papel de becaria florero intentando camuflarme con el entorno, pero se ve que mi cara de "mobiliario de oficina" no debió de salirme muy lograda porque cuando la reunión estaba llegando a su fin (e ilusa yo creía salir indemne), uno de los jefazos decidió preguntar con sonrisa maliciosa si tenía algo que añadir. Tras un tremendo "¡glup!" y un inspiradísimo"¿quién yooo?" decliné gentilmente la palabra y renové mis esfuerzos de camuflaje, pero el susodicho jefazo no pareció satisfecho y declaró "¡mirad, si se ha puesto roja!" por lo que a continuación toda la junta en pleno se puso a admirar con interés científico el increíble caso de la becaria fosforescente. Alguna mirada asesina se me tuvo que escapar porque mi jefe al día siguiente vino a pedirme explicaciones...

Trabajar en una empresa que promueve eventos de todo tipo tiene la peculiaridad de que nunca sabes exactamente qué esperar de tu jornada laboral. Por ejemplo hoy me han enviado a una oficina exterior porque se celebraba cierta actividad. Pues bien, nada más llegar me he visto vestida de apicultora metida en un criadero de panales rodeada de abejas por todas partes. Después he escapado de tener que disfrazarme de mascota corporativa, pero no de tener que cantar haikus en una plaza rodeada de globos, niños y tipos embutidos en trajes de goma con forma de animalito...sin duda una experiencia mucho más aterradora que todas las abejas juntas.

También he tenido la oportunidad de asistir a mis primeros nomikais o reuniones de gente de la empresa para beber tras el trabajo. A algunos ya os comenté la peligrosa costumbre japonesa de que no escancias tu propio vaso, sino que ha de hacerlo el vecino y tú el suyo. Así que si a mitad de la cena los jefes te llaman a su vera porque tienen ganas de cachondeo, reza lo que sepas porque de esa borrachera no te libra nadie. Si además sumamos que con lo que los japoneses llaman vino tinto nosotros aliñamos ensaladas (va a ser por eso que no he encontrado con qué hacerlo en el supermercado), el resultado es fácil de imaginar. Si resulta que al día siguiente tienes otra estupenda jornada de mil horas con trabajo físico incluido y que la resaca no es una causa de absentismo laboral aceptable (de hecho dudo que en Japón nada por debajo de la amputación de un miembro lo sea), pues efectivamente al día siguiente te quieres morir.

¿Cosas raras que me hayan ocurrido? Más bien cúando no es Pascua...

El otro día entré a cenar en mi barrio a una franquicia de cuencos de arroz con ternera y estaba sentada en la barra esperando mi pedido cuando el chico que tenía al lado me ofreció su sopa de miso porque dijo no necesitarla. Sorprendida y agradecida acepté su ofrenda. El susodicho terminó lo que le quedaba en el cuenco y se marchó. Podría haber sido un final estupendo, pero a los 10 minutos el chico volvió y pidió mi sopa de miso. Sorprendida se la di, él se la bebió del tirón y se volvió a marchar...Y NO, ya he preguntado y me han dicho que no hay ninguna ancestral costumbre japonesa tras eso, a mí que me lo expliquen.

Bueno, ya se me está haciendo tarde y mañana promete ser otro día de intensas emociones.

TO BE CONTINUED

(Imagen cortesía de Nuhn, ¡gracias mil, guapa!)

True Blog Never Dies


Puede que las señales fueran inciertas, pero al final sabéis que cual camión del tapicero en domingo de resaca, al final siempre acabo volviendo al redil.

Hoy hace exactamente un mes que aterricé de vuelta en el País de las Maravillas y desmintiendo aquello (una vez más) de que segundas partes nunca fueron buenas, la verdad es que hasta ahora la experiencia está siendo tan extenuante como increíble. No se pierdan las nuevas aventuras y desventuras de la becaria guiri más dicharachera, próximamente en sus pantallas...

Autopromociones aparte, os pongo un poco al día: sé que como siempre había prometido actualizar antes, pero las estupendas jornadas de 12 horas diarias (de media que no máximo) que gastamos últimamente en mi empresa dejan pocas ganas de vivir y menos de escribir, aunque estés deseando compartir tu dosis diaria de surrealismo con otro ser humano.

Mi estatus en la empresa se ha visto ligeramente modificado y he pasado del "nivel mascota" al "nivel niña", por algo se empieza ¿no? Es por esto que el otro día me llevaron a la primera reunión oficial de la junta de la empresa.

Cuando llegué a la sala de juntas, algunas sonrisas de simpatía, algunas cejas enarcadas en plan "¿quién ha dejado entrar al perro?", mientras que otros simplemente me ignoraron (y es que la práctica de la indiferencia es un arte pero que muy japonés). Yo allí en mi papel de becaria florero intentando camuflarme con el entorno, pero se ve que mi cara de "mobiliario de oficina" no debió de salirme muy lograda porque cuando la reunión estaba llegando a su fin (e ilusa yo creía salir indemne), uno de los jefazos decidió preguntar con sonrisa maliciosa si tenía algo que añadir. Tras un tremendo "¡glup!" y un inspiradísimo"¿quién yooo?" decliné gentilmente la palabra y renové mis esfuerzos de camuflaje, pero el susodicho jefazo no pareció satisfecho y declaró "¡mirad, si se ha puesto roja!" por lo que a continuación toda la junta en pleno se puso a admirar con interés científico el increíble caso de la becaria fosforescente. Alguna mirada asesina se me tuvo que escapar porque mi jefe al día siguiente vino a pedirme explicaciones...

Trabajar en una empresa que promueve eventos de todo tipo tiene la peculiaridad de que nunca sabes exactamente qué esperar de tu jornada laboral. Por ejemplo hoy me han enviado a una oficina exterior porque se celebraba cierta actividad. Pues bien, nada más llegar me he visto vestida de apicultora metida en un criadero de panales rodeada de abejas por todas partes. Después he escapado de tener que disfrazarme de mascota corporativa, pero no de tener que cantar haikus en una plaza rodeada de globos, niños y tipos embutidos en trajes de goma con forma de animalito...sin duda una experiencia mucho más aterradora que todas las abejas juntas.

También he tenido la oportunidad de asistir a mis primeros nomikais o reuniones de gente de la empresa para beber tras el trabajo. A algunos ya os comenté la peligrosa costumbre japonesa de que no escancias tu propio vaso, sino que ha de hacerlo el vecino y tú el suyo. Así que si a mitad de la cena los jefes te llaman a su vera porque tienen ganas de cachondeo, reza lo que sepas porque de esa borrachera no te libra nadie. Si además sumamos que con lo que los japoneses llaman vino tinto nosotros aliñamos ensaladas (va a ser por eso que no he encontrado con qué hacerlo en el supermercado), el resultado es fácil de imaginar. Si resulta que al día siguiente tienes otra estupenda jornada de mil horas con trabajo físico incluido y que la resaca no es una causa de absentismo laboral aceptable (de hecho dudo que en Japón nada por debajo de la amputación de un miembro lo sea), pues efectivamente al día siguiente te quieres morir.

¿Cosas raras que me hayan ocurrido? Más bien cúando no es Pascua...

El otro día entré a cenar en mi barrio a una franquicia de cuencos de arroz con ternera y estaba sentada en la barra esperando mi pedido cuando el chico que tenía al lado me ofreció su sopa de miso porque dijo no necesitarla. Sorprendida y agradecida acepté su ofrenda. El susodicho terminó lo que le quedaba en el cuenco y se marchó. Podría haber sido un final estupendo, pero a los 10 minutos el chico volvió y pidió mi sopa de miso. Sorprendida se la di, él se la bebió del tirón y se volvió a marchar...Y NO, ya he preguntado y me han dicho que no hay ninguna ancestral costumbre japonesa tras eso, a mí que me lo expliquen.

Bueno, ya se me está haciendo tarde y mañana promete ser otro día de intensas emociones.

TO BE CONTINUED

(Imagen cortesía de Nuhn, ¡gracias mil, guapa!)