Ninja Púrpura Vs Ninja Ocre



Mañana tengo dos exámenes así que obviamente no debería estar aquí posteando, pero no me resisto a compartir esta joya del cine asiático que casi me ha hecho atragantarme con el desayuno. Que la disfrutéis ;-)

Próximamente seguiremos contando nuevas aventuras y vicisitudes entre mudanzas, recortes económicos y demás, ¡no se lo pierdan!

Ninja Púrpura Vs Ninja Ocre



Mañana tengo dos exámenes así que obviamente no debería estar aquí posteando, pero no me resisto a compartir esta joya del cine asiático que casi me ha hecho atragantarme con el desayuno. Que la disfrutéis ;-)

Próximamente seguiremos contando nuevas aventuras y vicisitudes entre mudanzas, recortes económicos y demás, ¡no se lo pierdan!

Para los entusísmicos

Animación que muestra los terremotos ocurridos en Japón de enero a octubre de 2011:



A muchos os hablé de este video: "A Fukushima le duele la barriga". Aunque no entendáis japonés creo que resulta bastante didáctico...



A ver cómo sigue evolucionando la cosa. Ahora parece que hace una otra fuga de agua radiactiva, esperemos que no tenga consecuencias importantes. Por lo demás, seguimos con las pequeñas réplicas frecuentes pero eso ya es parte de la rutina :-)

Para los entusísmicos

Animación que muestra los terremotos ocurridos en Japón de enero a octubre de 2011:



A muchos os hablé de este video: "A Fukushima le duele la barriga". Aunque no entendáis japonés creo que resulta bastante didáctico...



A ver cómo sigue evolucionando la cosa. Ahora parece que hace una otra fuga de agua radiactiva, esperemos que no tenga consecuencias importantes. Por lo demás, seguimos con las pequeñas réplicas frecuentes pero eso ya es parte de la rutina :-)

Retomamos la emisión

Una de las obras en exposición en el Hospital Tamai





Tras toda esperanza de actualización perdida, los servicios de emergencia han logrado por fin acceder a un nuevo post e incluso recauchutar el diseño del blog, aunque sé que los diseñadores en la sala seguirán echándose las manos a la cabeza por mi flagrante desafío a todas las leyes del buen diseño ("joven y dinámico") y la legibilidad. ¿Pero quién dijo que ser zombi fuera fácil?

Cuando regresé de mis vacaciones en España (como dicen siempre en las novelas suecas) estuve unas semanas de arresto domiciliario en mi celda, porque una serie de factores: a) no llegué a tiempo de firmar la beca y me encontré por un tiempo en la más solemne indigencia; b) casi todos mis amigos y conocidos estaban en paradero desconocido o de viaje (en palabras de una abuelilla voluntaria "esta residencia parece un hospital") c) no pasaba de nada a mi alrededor y sabes que estás rebasando una línea de aburrimiento peligrosa cuando te alegras de que venga un tifón para que anime un poco el ambiente.

Tras un tiempo encallada en este Mar de los Sargazos al fin comenzó el nuevo semestre y como suele ocurrir en estos casos, rápidamente pasé a tener tantas cosas que hacer que lo que no tenía era tiempo de actualizar (así es la vida). Como resultado he ido acumulando algunas experiencias variadas que paso a contaros en modo de titulares:

  • Golpe en la Pequeña Edo: Estuve de viaje en Koedo Kawagoe o la "Pequeña Edo", donde se fabrica la cerveza Coedo y que mentiene algunos ejemplos del modelo de casa-almacén  tradicional, que parece ser sobrevivieron a los bombardeos ya que gracias a estar pintadas de negro los aviadores las pasaron por alto.

  • Indiana Jones y el templo...ninja: También estuve de viaje por Kanazawa a la que llaman la "Pequeña Kioto", que tiene muchas cosas interesantes que ver como auténticas casas de geishas, un museo de arte contemporáneo muy apañado, o el Myoryu-ji o "Ninja Dera" (Templo-Ninja), que es un templo budista al que un señor feudal algo paranoico llenó de trampas mortales para sus enemigos. Hay que llamar para reservar la visita, pero merece la pena: puertas falsas, abismos, pasadizos secretos y la impactante sala de 4 tatamis (para los japoneses el número 4 es como el 13 para los occidentales, porque una de sus lecturas es "shi", como la del ideograma de muerte). El tatami ya sabéis que es el tipo de suelo tradicional japonés, como una estera de hierba prensada, pero además es una medida de superficie para habitaciones. En Japón no hay salas de cuatro tatamis porque es de mal agüero...excepto ésta. ¿Por qué? Pues porque esta destinada exclusivamente al suicidio de los generales caídos en desgracia  a los que conducían hasta ahí para que cometieran el seppuku y para estar seguros de que a nadie le flaqueaba la voluntad, la habitación no podía abrirse desde dentro...Esta historia me recuerda (ya que estamos con la truculencia) al "Chitenjo" (techo sangriento) del templo Shodenji en Kioto: http://kyoto.asanoxn.com/places/nishikamo/shodenji.htm . En el año 1600 un grupo de samurais tuvieron que realizar el seppuku cuando supieron que iban a ser derrotados (se ve que la rendición no era una opción) y tardaron varios días en encontrarlos. Cuando al final lo hicieron la sangre empapaba tanto la madera que era imposible limpiarla y decidieron usar las tablas para construir el techo de un templo budista y orar por sus almas. Estuve allí este verano y aparte de que el templo en sí es precioso, impresiona ver el techo sangriento y si tienes mucha curiosidad hay un abuelo que explica las marcas y la reconstrucción de los cuerpos.

Almuerzo en Takayama. El plato típico consiste en carne de ternera asada con verduras y pasta de miso sobre una hoja de magnolia en un infiernillo de barro (¡suena bien y sabe mejor!).

  • Perdida en la Necrópolis: De camino a Kanazawa pasé por Takayama, una deliciosa localidad junto a los Alpes japoneses, casas antiguas casas de comerciantes y un laberinto de senderos de varios kilómetros alrededor de templos budistas, santearios shinto y cementerios. Esto último fue lo que más me gustó de todo. Estuve perdida por allí durante horas (a veces literalmente) sin ninguna otra presencia humana en casi todo el trayecto, lo cual en algunos momentos pasó de emocionante a ligeramente inquietante, como cuando te ves a última hora de la tarde atravesando un cementerio antiguo en un espeso bosque de árboles altísimos sin otro sonido que las hojas otoñales que caen alrededor y acabas en un santuario sintoísta abandonado, con todos los amuletos totalmente ajados y una atmósfera de lo más decadente. Así que te ves buscando el camino de vuelta entre lápidas musgosas, sabiendo que estás a varios kilómetros de toda civilización e intentando mientras alejar tu mente de imágenes de fantasmas o locos con objetos punzantes...Al final conseguí completar el recorrido y atravesé otro bosque centenario (este más en plan Totoro) justo a tiempo, porque se me estaba haciendo de noche y estaba sin linterna (no intenten hacer esto en sus casas), por lo que el último tramo de senda se intuía más que verse. Al final logré llegar a bien puerto sin perderme (lo adrenalina siempre ayuda) y acabé un día emocionante con los pies felizmente sumergidos en una fuente termal.
  • Oh Mummy! Siguiendo con el género de terror, estuve en una fiesta de Halloween en un hospital abandonado, el Tamai Hospital en Shibuya. Entrabas por la morgue, tenías que llevar tu propia linterna (lo que siempre ambienta) y te daban un mapa para que fueras a la caza y captura de las obras que varios artistas contemporaneos habían escondido en sus salas. Aunque había demasiada gente como para que resultara verdaderamente apestiñante, cuando veías el mobiliario y el ambiente (muy de videojuego) resulta fácil comprender por qué el sitio había sido usado como escenario de  películas. Además algunos de los visitantes se habían disfrazado con esmero, entre los que cabe destacar dos chicas que iban vestidas de momias-mellizas-tuertas-con lentilla de color (en el ojo sano). De dónde se sacaron la innovadora combinación de momia, siamesas y tuertas o cómo se las arreglarían para ir al baño son cuestiones que dejamos para la elucubración de nuestros lectores porque al día de hoy no disponemos de más datos en la redacción.
  • Babel: Completando mi colección de trabajos extraños, he trabajado como intérprete japonés-español en una boda con ceremonia shintoísta en el Meiji Jingu, que es el santuario Shinto más importante de Tokio. Con lo ceremoniosos y amantes de la tradición que son los japoneses podéis imaginar lo complicado que es todo el proceso de una ceremonia de boda y la posterior celebración, porque todo tiene un endiablado nombre en japonés antiguo y un dichoso simbolismo. De hecho en los discursos de los familiares durante el convite hay una lista de más de cien palabras que están prohibidas como "terminar", "cortar", "separar"... http://enavi.tank.jp/c/imikotoba50.html (para el que no se lo crea).  Por supuesto la persona a la que estaba traduciendo las dijo todas y alguna más que seguro que a partir de ahora también estará prohibida, así que os podéis imaginar cómo sudé tinta de todos los colores (el increíble caso del calamar mutante), por lo que quizá no es casualidad que el día antes me desmayé por primera vez, como las damas de antaño...¡en el tren! menos mal que iba con amigos y unos mozos recios me recogieron antes de que diera con mis huesos en el suelo. Estaba tan atacada el día de la boda (que la que parecía que se casaba era yo) que además perdí el móvil. Por fortuna (como ya le comenté a alguien), en Japón no tienes garantía de que alguien vaya a echarte una mano si te desmayas, pero tienes la total seguridad de que recuperarás tu móvil perdido. Esa misma noche ya lo tenía localizado. Pero a pesar de todo el estrés fue una experiencia muy interesante, he visto cosas que pocos extranjeros tienen la oportunidad de ver y como andaban cortos de personal guiri, hasta acabé en primera línea en las fotos oficiales de la boda...además la pareja de novios era muy entrañable, así que el balance al final ha sido positivo.   

  • Mundo extraño: Para alguien que tiene mi facilidad para mimetizarse con el tomate, al final acabo siempre metida en los fregados más extraños y es que me pierde la atracción fatal por las situaciones surrealistas...cada uno tiene sus vicios. Para empezar ya me he visto tocando en dos conciertos de koto (arpa japonesa), en uno de ellos incluso en yukata (kimono de algodón), para más inri (la próxima cita en la gira será en febrero). Para seguir, mucho me temo que posiblemente saldré en el próximo episodio de "Callejeros Viajeros" en Tokio de Cuatro, para la próxima temporada a partir de enero. Por azares del destino se supone que yo iba a un karaoke a "hacer bulto" en plan extra, pero por necesidades del guión me acabé viendo a mí misma desgañitándome delante de la cámara cantando "La camisa negra" o compartiendo con los reporteros mis sesudas (y gratuitas) reflexiones. Tan sólo espero que durante el proceso de edición alguien tenga un mínimo de lucidez y por el bien y la cordura de los telespectadores decida ahorrarnos todo ese bochornoso espectáculo...Como parece que no tuve bastante, la atracción del abismo me empujó a enviar mi CV para el casting de presentador de programa de tv/radio o actor de mini teatros para el programa de español de la televisón pública japonesa. Lo curioso es que hoy he recibido un mail diciendo que he pasado la selección para la audición, esto cada vez se parece más a Fama...No os preocupéis que las posibilidades de que pase el casting son mínimas, pero ¿y lo gracioso que tiene que ser ir allí al plató a hacer el indio en la entrevista? Por cierto que anque no lo parezca, aparte de hacer el mono también me dedico a buscar trabajo de verdad y de hecho el martes tuve una entrevista para hacer un internship en un centro de arte (si me aceptan volvemos a trabajar gratis que es lo que se lleva ahora). El viaje de ida también fue accidentado porque hubo un "accidente personal" momentos antes de que entrara en la estación y justo cuando llegué estaban limpiando todo el desastre. Fue un rato muy angustioso porque no podía hacer otra cosa que estar allí esperando el siguiente tren, vuelta de espaldas porque sabía que como viera algo a) vomitaría b) lloraría c) me desmayaría y esta vez no tenía cerca mozos recios que me salvaran o d) todo lo anterior. A diferencia de mí, toda la gente en el andén se dedicaba a mirar morbosamente (aunque gracias al cielo los equipos de emergencia colocaron un biombo estratégicamente) y yo quería abofetearlos a todos, menos al niño que estaba llorando (alguien con un poco de sangre en la venas, gracias). Huelga decir que llegué un poco en shock a la entrevista, lo único bueno es que después de eso ya no estaba ni nerviosa, ¿y cómo estarlo por algo tan trivial como una entrevista? Decididamente éste es un mundo extraño...

Seguiremos informando.

Retomamos la emisión

Una de las obras en exposición en el Hospital Tamai





Tras toda esperanza de actualización perdida, los servicios de emergencia han logrado por fin acceder a un nuevo post e incluso recauchutar el diseño del blog, aunque sé que los diseñadores en la sala seguirán echándose las manos a la cabeza por mi flagrante desafío a todas las leyes del buen diseño ("joven y dinámico") y la legibilidad. ¿Pero quién dijo que ser zombi fuera fácil?

Cuando regresé de mis vacaciones en España (como dicen siempre en las novelas suecas) estuve unas semanas de arresto domiciliario en mi celda, porque una serie de factores: a) no llegué a tiempo de firmar la beca y me encontré por un tiempo en la más solemne indigencia; b) casi todos mis amigos y conocidos estaban en paradero desconocido o de viaje (en palabras de una abuelilla voluntaria "esta residencia parece un hospital") c) no pasaba de nada a mi alrededor y sabes que estás rebasando una línea de aburrimiento peligrosa cuando te alegras de que venga un tifón para que anime un poco el ambiente.

Tras un tiempo encallada en este Mar de los Sargazos al fin comenzó el nuevo semestre y como suele ocurrir en estos casos, rápidamente pasé a tener tantas cosas que hacer que lo que no tenía era tiempo de actualizar (así es la vida). Como resultado he ido acumulando algunas experiencias variadas que paso a contaros en modo de titulares:

  • Golpe en la Pequeña Edo: Estuve de viaje en Koedo Kawagoe o la "Pequeña Edo", donde se fabrica la cerveza Coedo y que mentiene algunos ejemplos del modelo de casa-almacén  tradicional, que parece ser sobrevivieron a los bombardeos ya que gracias a estar pintadas de negro los aviadores las pasaron por alto.

  • Indiana Jones y el templo...ninja: También estuve de viaje por Kanazawa a la que llaman la "Pequeña Kioto", que tiene muchas cosas interesantes que ver como auténticas casas de geishas, un museo de arte contemporáneo muy apañado, o el Myoryu-ji o "Ninja Dera" (Templo-Ninja), que es un templo budista al que un señor feudal algo paranoico llenó de trampas mortales para sus enemigos. Hay que llamar para reservar la visita, pero merece la pena: puertas falsas, abismos, pasadizos secretos y la impactante sala de 4 tatamis (para los japoneses el número 4 es como el 13 para los occidentales, porque una de sus lecturas es "shi", como la del ideograma de muerte). El tatami ya sabéis que es el tipo de suelo tradicional japonés, como una estera de hierba prensada, pero además es una medida de superficie para habitaciones. En Japón no hay salas de cuatro tatamis porque es de mal agüero...excepto ésta. ¿Por qué? Pues porque esta destinada exclusivamente al suicidio de los generales caídos en desgracia  a los que conducían hasta ahí para que cometieran el seppuku y para estar seguros de que a nadie le flaqueaba la voluntad, la habitación no podía abrirse desde dentro...Esta historia me recuerda (ya que estamos con la truculencia) al "Chitenjo" (techo sangriento) del templo Shodenji en Kioto: http://kyoto.asanoxn.com/places/nishikamo/shodenji.htm . En el año 1600 un grupo de samurais tuvieron que realizar el seppuku cuando supieron que iban a ser derrotados (se ve que la rendición no era una opción) y tardaron varios días en encontrarlos. Cuando al final lo hicieron la sangre empapaba tanto la madera que era imposible limpiarla y decidieron usar las tablas para construir el techo de un templo budista y orar por sus almas. Estuve allí este verano y aparte de que el templo en sí es precioso, impresiona ver el techo sangriento y si tienes mucha curiosidad hay un abuelo que explica las marcas y la reconstrucción de los cuerpos.

Almuerzo en Takayama. El plato típico consiste en carne de ternera asada con verduras y pasta de miso sobre una hoja de magnolia en un infiernillo de barro (¡suena bien y sabe mejor!).

  • Perdida en la Necrópolis: De camino a Kanazawa pasé por Takayama, una deliciosa localidad junto a los Alpes japoneses, casas antiguas casas de comerciantes y un laberinto de senderos de varios kilómetros alrededor de templos budistas, santearios shinto y cementerios. Esto último fue lo que más me gustó de todo. Estuve perdida por allí durante horas (a veces literalmente) sin ninguna otra presencia humana en casi todo el trayecto, lo cual en algunos momentos pasó de emocionante a ligeramente inquietante, como cuando te ves a última hora de la tarde atravesando un cementerio antiguo en un espeso bosque de árboles altísimos sin otro sonido que las hojas otoñales que caen alrededor y acabas en un santuario sintoísta abandonado, con todos los amuletos totalmente ajados y una atmósfera de lo más decadente. Así que te ves buscando el camino de vuelta entre lápidas musgosas, sabiendo que estás a varios kilómetros de toda civilización e intentando mientras alejar tu mente de imágenes de fantasmas o locos con objetos punzantes...Al final conseguí completar el recorrido y atravesé otro bosque centenario (este más en plan Totoro) justo a tiempo, porque se me estaba haciendo de noche y estaba sin linterna (no intenten hacer esto en sus casas), por lo que el último tramo de senda se intuía más que verse. Al final logré llegar a bien puerto sin perderme (lo adrenalina siempre ayuda) y acabé un día emocionante con los pies felizmente sumergidos en una fuente termal.
  • Oh Mummy! Siguiendo con el género de terror, estuve en una fiesta de Halloween en un hospital abandonado, el Tamai Hospital en Shibuya. Entrabas por la morgue, tenías que llevar tu propia linterna (lo que siempre ambienta) y te daban un mapa para que fueras a la caza y captura de las obras que varios artistas contemporaneos habían escondido en sus salas. Aunque había demasiada gente como para que resultara verdaderamente apestiñante, cuando veías el mobiliario y el ambiente (muy de videojuego) resulta fácil comprender por qué el sitio había sido usado como escenario de  películas. Además algunos de los visitantes se habían disfrazado con esmero, entre los que cabe destacar dos chicas que iban vestidas de momias-mellizas-tuertas-con lentilla de color (en el ojo sano). De dónde se sacaron la innovadora combinación de momia, siamesas y tuertas o cómo se las arreglarían para ir al baño son cuestiones que dejamos para la elucubración de nuestros lectores porque al día de hoy no disponemos de más datos en la redacción.
  • Babel: Completando mi colección de trabajos extraños, he trabajado como intérprete japonés-español en una boda con ceremonia shintoísta en el Meiji Jingu, que es el santuario Shinto más importante de Tokio. Con lo ceremoniosos y amantes de la tradición que son los japoneses podéis imaginar lo complicado que es todo el proceso de una ceremonia de boda y la posterior celebración, porque todo tiene un endiablado nombre en japonés antiguo y un dichoso simbolismo. De hecho en los discursos de los familiares durante el convite hay una lista de más de cien palabras que están prohibidas como "terminar", "cortar", "separar"... http://enavi.tank.jp/c/imikotoba50.html (para el que no se lo crea).  Por supuesto la persona a la que estaba traduciendo las dijo todas y alguna más que seguro que a partir de ahora también estará prohibida, así que os podéis imaginar cómo sudé tinta de todos los colores (el increíble caso del calamar mutante), por lo que quizá no es casualidad que el día antes me desmayé por primera vez, como las damas de antaño...¡en el tren! menos mal que iba con amigos y unos mozos recios me recogieron antes de que diera con mis huesos en el suelo. Estaba tan atacada el día de la boda (que la que parecía que se casaba era yo) que además perdí el móvil. Por fortuna (como ya le comenté a alguien), en Japón no tienes garantía de que alguien vaya a echarte una mano si te desmayas, pero tienes la total seguridad de que recuperarás tu móvil perdido. Esa misma noche ya lo tenía localizado. Pero a pesar de todo el estrés fue una experiencia muy interesante, he visto cosas que pocos extranjeros tienen la oportunidad de ver y como andaban cortos de personal guiri, hasta acabé en primera línea en las fotos oficiales de la boda...además la pareja de novios era muy entrañable, así que el balance al final ha sido positivo.   

  • Mundo extraño: Para alguien que tiene mi facilidad para mimetizarse con el tomate, al final acabo siempre metida en los fregados más extraños y es que me pierde la atracción fatal por las situaciones surrealistas...cada uno tiene sus vicios. Para empezar ya me he visto tocando en dos conciertos de koto (arpa japonesa), en uno de ellos incluso en yukata (kimono de algodón), para más inri (la próxima cita en la gira será en febrero). Para seguir, mucho me temo que posiblemente saldré en el próximo episodio de "Callejeros Viajeros" en Tokio de Cuatro, para la próxima temporada a partir de enero. Por azares del destino se supone que yo iba a un karaoke a "hacer bulto" en plan extra, pero por necesidades del guión me acabé viendo a mí misma desgañitándome delante de la cámara cantando "La camisa negra" o compartiendo con los reporteros mis sesudas (y gratuitas) reflexiones. Tan sólo espero que durante el proceso de edición alguien tenga un mínimo de lucidez y por el bien y la cordura de los telespectadores decida ahorrarnos todo ese bochornoso espectáculo...Como parece que no tuve bastante, la atracción del abismo me empujó a enviar mi CV para el casting de presentador de programa de tv/radio o actor de mini teatros para el programa de español de la televisón pública japonesa. Lo curioso es que hoy he recibido un mail diciendo que he pasado la selección para la audición, esto cada vez se parece más a Fama...No os preocupéis que las posibilidades de que pase el casting son mínimas, pero ¿y lo gracioso que tiene que ser ir allí al plató a hacer el indio en la entrevista? Por cierto que anque no lo parezca, aparte de hacer el mono también me dedico a buscar trabajo de verdad y de hecho el martes tuve una entrevista para hacer un internship en un centro de arte (si me aceptan volvemos a trabajar gratis que es lo que se lleva ahora). El viaje de ida también fue accidentado porque hubo un "accidente personal" momentos antes de que entrara en la estación y justo cuando llegué estaban limpiando todo el desastre. Fue un rato muy angustioso porque no podía hacer otra cosa que estar allí esperando el siguiente tren, vuelta de espaldas porque sabía que como viera algo a) vomitaría b) lloraría c) me desmayaría y esta vez no tenía cerca mozos recios que me salvaran o d) todo lo anterior. A diferencia de mí, toda la gente en el andén se dedicaba a mirar morbosamente (aunque gracias al cielo los equipos de emergencia colocaron un biombo estratégicamente) y yo quería abofetearlos a todos, menos al niño que estaba llorando (alguien con un poco de sangre en la venas, gracias). Huelga decir que llegué un poco en shock a la entrevista, lo único bueno es que después de eso ya no estaba ni nerviosa, ¿y cómo estarlo por algo tan trivial como una entrevista? Decididamente éste es un mundo extraño...

Seguiremos informando.

Maneras de sudar


Queridos zombies, sin darme casi ni cuenta ya ha pasado casi un mes desde mi último post. El motivo es por supuesto mi secuestro académico por parte de la universidad de acogida, que por acoger me acoge tanto que me he tirado unas semanas volviendo casi todos los días a casa a las once de la noche y eso no puede ser bueno. Mi pobre cerebro más zombie que nunca comienza a dar chispazos y ocurren cosas increíbles como estar a punto de quedarme dormida DE PIE en el tren y casi encima DEL HOMBRO DEL CHICO DE AL LADO. No me digáis que no es toda una proeza, aunque todavía no llego al nivel de ciertas señoras de países comunistas que hacen cosas más raras todavía como cortarse las uñas en la biblioteca o cortarse el pelo en los lavabos comunes y dejarlo todo como una escena de The Ring. Pero quién sabe qué será de mí como siga a este ritmo.

Como sabéis, el verano japonés no es desde luego mi estación preferida (ni la de nadie). No por la temperatura en sí que rara vez sobrepasa los 33 ó 35 grados, sino por la maldita humedad, que puede llegar al 90% ("be water, my friend!"),no llegamos al 100%, que debe ser el fondo del mar (matarile) pero nos acercamos. Igual un día de estos me cruzo a Bob Esponja por la calle.

Este año para hacerlo todavía más emocionante tenemos la reducción de electricidad, ya que debido a los problemas con las centrales nucleares se teme que el sumninistro sea insuficiente para nutrir a todo el país. Desde luego ojalá todo el problema sea ese.
Pero en la vida diaria, estos recortes se traducen, en menos escaleras mecánicas, menos iluminación, menos máquinas expendedoras, aires acondicionados a 28ºC, etc. En parte creo que es algo positivo porque en mi opinión había un exceso de contaminación lumínica (y acústica, pero eso no lo han tocado, mira tú por dónde). y ponían los aires a tope para que los señores con chaqueta no se murieran. Pero por otra parte, en  la universidad se lo han tomado muy en serio y en algunas clases sin ventanas es verdaderamente agobiante no parar de sudar y resulta difícil pensar cuando tu cerebro está a punto de salirte licuado por la nariz. La foto es de un cartel del edificio donde damos las clases de japonés, como habréis observado ponen un osito (una de las mascotas de la uni) para anunciar las medidas impopulares porque nadie puede enfadarse con un osito, ¿verdad?

Los japoneses tienen una palabra que últimamente está muy de moda: 夏バテ(natsubate) para definir la astenia y falta de ganas de vivir resultante de pasar un día bochornoso tras otro. Esperemos que este verano infernal no nos "batee" demasiado.

Por cierto que me ha contado una amiga que parece ser que pegado a  nuestra universidad había un laboratorio donde se hacían experimentos biológicos bastante peligrosos durante la Segunda Guerra Mundial y después y que parece ser que según un estudio que hicieron, hubo un número alarmante de casos de cáncer en los profesores cuyos despachos daban al lado de las chimeneas de dichos laboratorios...Suena a leyenda urbana pero según mi amiga un profesor se lo contó en clase, así que puede ser incluso verdad. En cualquier caso yo no descartaría que el próximo apocalipsis zombie comience en mi campus. ¿Dónde acaba el natsubate y empieza el infectado? Ah, la delgada línea roja...

Bueno, son casi las 12 y me despido antes de que la cabeza se me convierta en calabaza (mañana promete ser un día bien largo, para variar). Por último os muestro algunas fotillos de mis prácticas de koto, para aquellos que me las habéis pedido (los que no, os tendréis que aguantar). Ahora estamos aprendiendo una canción de la B.S.O. de El Viaje de Chihiro y para ello cambiamos las horquillas de sitio para afinar las cuerdas en clave de sol. Qué instrumento tan curioso, cada vez me gusta más :-)

Partitura de koto. Las notas están en número (y en kanji) y los signos (silencios y demás)
son figuras geométricas.
Por cierto, como habréis notado con vuestra agudeza habitual sigo sin tiempo de instalarme (y aprender a usar) un editor de imágenes así que sí, la foto está de medio lado y la dejo así desvergonzadamente, ea.

Mi koto. Bueno, el que me dejan usar mientras viva aquí.
Es toda una parafernalia montarlo pero al final se le coge práctica y todo.

Las horquillas, en este caso con la escala japonesa.

Las uñas que se usan en la mano derecha (sólo en esos tres dedos)
para rasgar las cuerdas y no acabar tocando con los muñones.
Hay muchas formas de tocar: rasgados de diferentes maneras (¡algunos incluso para emular el sonido del viento, yuju!)
pizzicato (que no es tocar con las manos llenas de pizza sino pellizcar las cuerdas) e incluso distorsiones curiosas.

Maneras de sudar


Queridos zombies, sin darme casi ni cuenta ya ha pasado casi un mes desde mi último post. El motivo es por supuesto mi secuestro académico por parte de la universidad de acogida, que por acoger me acoge tanto que me he tirado unas semanas volviendo casi todos los días a casa a las once de la noche y eso no puede ser bueno. Mi pobre cerebro más zombie que nunca comienza a dar chispazos y ocurren cosas increíbles como estar a punto de quedarme dormida DE PIE en el tren y casi encima DEL HOMBRO DEL CHICO DE AL LADO. No me digáis que no es toda una proeza, aunque todavía no llego al nivel de ciertas señoras de países comunistas que hacen cosas más raras todavía como cortarse las uñas en la biblioteca o cortarse el pelo en los lavabos comunes y dejarlo todo como una escena de The Ring. Pero quién sabe qué será de mí como siga a este ritmo.

Como sabéis, el verano japonés no es desde luego mi estación preferida (ni la de nadie). No por la temperatura en sí que rara vez sobrepasa los 33 ó 35 grados, sino por la maldita humedad, que puede llegar al 90% ("be water, my friend!"),no llegamos al 100%, que debe ser el fondo del mar (matarile) pero nos acercamos. Igual un día de estos me cruzo a Bob Esponja por la calle.

Este año para hacerlo todavía más emocionante tenemos la reducción de electricidad, ya que debido a los problemas con las centrales nucleares se teme que el sumninistro sea insuficiente para nutrir a todo el país. Desde luego ojalá todo el problema sea ese.
Pero en la vida diaria, estos recortes se traducen, en menos escaleras mecánicas, menos iluminación, menos máquinas expendedoras, aires acondicionados a 28ºC, etc. En parte creo que es algo positivo porque en mi opinión había un exceso de contaminación lumínica (y acústica, pero eso no lo han tocado, mira tú por dónde). y ponían los aires a tope para que los señores con chaqueta no se murieran. Pero por otra parte, en  la universidad se lo han tomado muy en serio y en algunas clases sin ventanas es verdaderamente agobiante no parar de sudar y resulta difícil pensar cuando tu cerebro está a punto de salirte licuado por la nariz. La foto es de un cartel del edificio donde damos las clases de japonés, como habréis observado ponen un osito (una de las mascotas de la uni) para anunciar las medidas impopulares porque nadie puede enfadarse con un osito, ¿verdad?

Los japoneses tienen una palabra que últimamente está muy de moda: 夏バテ(natsubate) para definir la astenia y falta de ganas de vivir resultante de pasar un día bochornoso tras otro. Esperemos que este verano infernal no nos "batee" demasiado.

Por cierto que me ha contado una amiga que parece ser que pegado a  nuestra universidad había un laboratorio donde se hacían experimentos biológicos bastante peligrosos durante la Segunda Guerra Mundial y después y que parece ser que según un estudio que hicieron, hubo un número alarmante de casos de cáncer en los profesores cuyos despachos daban al lado de las chimeneas de dichos laboratorios...Suena a leyenda urbana pero según mi amiga un profesor se lo contó en clase, así que puede ser incluso verdad. En cualquier caso yo no descartaría que el próximo apocalipsis zombie comience en mi campus. ¿Dónde acaba el natsubate y empieza el infectado? Ah, la delgada línea roja...

Bueno, son casi las 12 y me despido antes de que la cabeza se me convierta en calabaza (mañana promete ser un día bien largo, para variar). Por último os muestro algunas fotillos de mis prácticas de koto, para aquellos que me las habéis pedido (los que no, os tendréis que aguantar). Ahora estamos aprendiendo una canción de la B.S.O. de El Viaje de Chihiro y para ello cambiamos las horquillas de sitio para afinar las cuerdas en clave de sol. Qué instrumento tan curioso, cada vez me gusta más :-)

Partitura de koto. Las notas están en número (y en kanji) y los signos (silencios y demás)
son figuras geométricas.
Por cierto, como habréis notado con vuestra agudeza habitual sigo sin tiempo de instalarme (y aprender a usar) un editor de imágenes así que sí, la foto está de medio lado y la dejo así desvergonzadamente, ea.

Mi koto. Bueno, el que me dejan usar mientras viva aquí.
Es toda una parafernalia montarlo pero al final se le coge práctica y todo.

Las horquillas, en este caso con la escala japonesa.

Las uñas que se usan en la mano derecha (sólo en esos tres dedos)
para rasgar las cuerdas y no acabar tocando con los muñones.
Hay muchas formas de tocar: rasgados de diferentes maneras (¡algunos incluso para emular el sonido del viento, yuju!)
pizzicato (que no es tocar con las manos llenas de pizza sino pellizcar las cuerdas) e incluso distorsiones curiosas.

Mi gozo en un koto

Hola de nuevo pequeños.

Se ha retrasado un poco la actualización porque he vuelto al modo hataraki-man y por lo tanto he vuelto a sobreestimar mis capacidades y por lo tanto he pescado un catarro de lo más estúpido. Es lo que ocurre cuando te saltas niveles, tu supervisora nunca considera que te has esforzado suficiente (no sé por qué tengo un cierto dejà vu) y si encima pretendes tener cierta vida social, lo que se resienten son las horas de sueño...y en mi caso el sistema inmunológico porque estoy mayor. Así que me he tirado unos días en plan ameba en mi cuarto odiando el mundo, pero hoy ya he vuelto a la vida -y a la universidad- con mi modelito de ninja enmascarada, con la esperanza de que mi aviesa supervisora (La Súper para los amigos) no lograra desvelar mi identidad secreta...

Esta podría ser yo con mi identidad secreta.


Para los que no estén familiarizados con el tema, en Japón es costumbre llevar máscaras en plan quirófano (o Michael Jackson) si estás resfriado para no expandir la plaga a tu alrededor, una costumbre que comienzas a entender la primera vez que te subes a un tren en hora punta. También la llevan a veces las mujeres embarazadas para evitar posibles contagios e incluso puede llavarla el marido de una embarazada para evitar infecciones en el hogar, aunque eso ya me parece un poco exagerado. En cualquier caso yo hoy la he llevado, en parte por no estornudar encima de todo el mundo a mi alrededor, en parte como experimento sociológico, en parte para poder esconderme detrás de algo y que me dejaran en paz con mi resfriado.

Esta vez La Súper me ha descubierto. Quizá la próxima vez debería probar el modelo que recomienda mi colega mexicano...

Quizá os estéis preguntando a qué venía el título del post de hoy. Se debe a que como no tenía bastantes actividades con las que ocupar mis días, me he apuntado a clase de koto, el arpa japonesa, ¡yupi!



Esta es la primera canción que he aprendido a tocar, "Sakura Sakura", sólo que yo hago la versión "instrumental" jejeje. La profesora es exactamente lo que deseaba que fuera: una abuelita energética y super graciosa a la que adoro incondicionalemnte desde el primer momento. Hay kotos de varios tipos pero nosotros tocamos el de 13 cuerdas. Las partituras tienen su intríngulis porque se leen en vertical, los números de las cuerdas están en kanji, los signos de puntuación (¿signos de puntuación?), como los silencios, signos de repetición etc. son diferentes y además la escala es pentatónica (no tiene "sol" por ejemplo). De hecho la profesora nos explicó que la transcripción de las partituras de koto es algo posterior porque los primeros intérpretes eran ciegos y hasta nos hizo practicar un rato con los ojos cerrados ¡toma ya! La otra noche me pilló un terremotillo cuando estaba practicando en la sala de juntas (que es donde nos dejan tocar) y al principio me dio sustillo estar yo sola en la sala tan grande y oscura con las ventanas temblando alrededor pero una vez que decidí seguir tocando como si nada la atmósfera era hasta romántica jajaja.

No me hagáios mucho caso, es que me he pegado un atracón de sushi considerable para mejorar mi vuelta al mundo de los vivos y ya que (incumpliendo todas las normas de la contención, moderación y saber estar) acabo siempre haciendo la compra muerta de hambre y me hago con provisiones para cenar 3 veces como si fuera un hobbit. Pero ¿quién puede resistirse a las oferta de sushi/sashimi a mitad de precio? Ciertamente yo no...

Mi gozo en un koto

Hola de nuevo pequeños.

Se ha retrasado un poco la actualización porque he vuelto al modo hataraki-man y por lo tanto he vuelto a sobreestimar mis capacidades y por lo tanto he pescado un catarro de lo más estúpido. Es lo que ocurre cuando te saltas niveles, tu supervisora nunca considera que te has esforzado suficiente (no sé por qué tengo un cierto dejà vu) y si encima pretendes tener cierta vida social, lo que se resienten son las horas de sueño...y en mi caso el sistema inmunológico porque estoy mayor. Así que me he tirado unos días en plan ameba en mi cuarto odiando el mundo, pero hoy ya he vuelto a la vida -y a la universidad- con mi modelito de ninja enmascarada, con la esperanza de que mi aviesa supervisora (La Súper para los amigos) no lograra desvelar mi identidad secreta...

Esta podría ser yo con mi identidad secreta.


Para los que no estén familiarizados con el tema, en Japón es costumbre llevar máscaras en plan quirófano (o Michael Jackson) si estás resfriado para no expandir la plaga a tu alrededor, una costumbre que comienzas a entender la primera vez que te subes a un tren en hora punta. También la llevan a veces las mujeres embarazadas para evitar posibles contagios e incluso puede llavarla el marido de una embarazada para evitar infecciones en el hogar, aunque eso ya me parece un poco exagerado. En cualquier caso yo hoy la he llevado, en parte por no estornudar encima de todo el mundo a mi alrededor, en parte como experimento sociológico, en parte para poder esconderme detrás de algo y que me dejaran en paz con mi resfriado.

Esta vez La Súper me ha descubierto. Quizá la próxima vez debería probar el modelo que recomienda mi colega mexicano...

Quizá os estéis preguntando a qué venía el título del post de hoy. Se debe a que como no tenía bastantes actividades con las que ocupar mis días, me he apuntado a clase de koto, el arpa japonesa, ¡yupi!



Esta es la primera canción que he aprendido a tocar, "Sakura Sakura", sólo que yo hago la versión "instrumental" jejeje. La profesora es exactamente lo que deseaba que fuera: una abuelita energética y super graciosa a la que adoro incondicionalemnte desde el primer momento. Hay kotos de varios tipos pero nosotros tocamos el de 13 cuerdas. Las partituras tienen su intríngulis porque se leen en vertical, los números de las cuerdas están en kanji, los signos de puntuación (¿signos de puntuación?), como los silencios, signos de repetición etc. son diferentes y además la escala es pentatónica (no tiene "sol" por ejemplo). De hecho la profesora nos explicó que la transcripción de las partituras de koto es algo posterior porque los primeros intérpretes eran ciegos y hasta nos hizo practicar un rato con los ojos cerrados ¡toma ya! La otra noche me pilló un terremotillo cuando estaba practicando en la sala de juntas (que es donde nos dejan tocar) y al principio me dio sustillo estar yo sola en la sala tan grande y oscura con las ventanas temblando alrededor pero una vez que decidí seguir tocando como si nada la atmósfera era hasta romántica jajaja.

No me hagáios mucho caso, es que me he pegado un atracón de sushi considerable para mejorar mi vuelta al mundo de los vivos y ya que (incumpliendo todas las normas de la contención, moderación y saber estar) acabo siempre haciendo la compra muerta de hambre y me hago con provisiones para cenar 3 veces como si fuera un hobbit. Pero ¿quién puede resistirse a las oferta de sushi/sashimi a mitad de precio? Ciertamente yo no...